Listado de la etiqueta: ciencia

Breve diccionario patafísico

  • Fantasía: Pájaro loco de los anhelos infinitos.
  • Diario: Ficción autobiográfica.
  • Racionalismo: Surrealismo cartesiano.
  • Azar: Desatino del destino.
  • Campaña electoral: Apología de la abstención.
  • Top Model: Mujer incapaz de inspirar un amor desinteresado que se pasea por las pasarelas de todo el mundo para demostrarlo.
  • Libertad: Arte de administrar los deseos.
  • Genética: Parte de la biología que trata de la herencia, es decir, del destino.
  • Intuición: Deducción por dictámenes sensitivos.
  • Respuesta: Origen de la pregunta.
  • Vacaciones: Recurso del sistema laboral para mantener viva la inercia del trabajo asalariado.
  • Bienestar y espectáculo: Pan y Circo de la postmodernidad.
  • Queja: Goce masoquista.
  • Consenso: Negación del debate democrático.
  • Poeta: Escritor de poesías que inventan al poeta que las escribe.
  • Abstención: Opción política votada por mayoría absoluta en todas las democracias del mundo.
  • Olvido: Recuerdo omnipresente.
  • Rencor: Ira rancia.
  • Agencia de publicidad: Sitio poblado de charlatanes de feria capaces de satisfacer necesidades que los incautos ni tienen ni tendrían nunca de no ser por las propias agencias publicitarias.
  • Materia: Espacio lento.
  • Imaginación: Contacto entre el azar y la memoria.
  • Folklore: Miércoles de ceniza de la cultura.
  • Ausencia: Sima sobre la que trata de hacer pie la presencia.
  • Autoestima: Vanidad postmoderna.
  • Religión: Ateísmo jerarquizado.
  • Parado: Profesional de la desocupación.
  • Intelectual comprometido: Filósofo doméstico.
  • Profesión: Actividad elegida contra la propia vocación.
  • Hombre de Estado: Terrorista con éxito.
  • Admiración: Envidia en estado puro.
  • Igualdad: Justicia de los mediocres.
  • El Rastro: Castizo bazar de las sorpresas hoy reconvertido en basto y vulgar mercadillo.
  • Inmigración: Importación de pobres.
  • Puritano: Financiero inversor en maldad ajena.
  • Pez: Agua en forma animal.
  • Solidaridad: Fraternidad de los dóciles.
  • Fundamentalismo: Odio por la gracia de Dios.
  • Destino: Límite de la libertad.
  • Barbas: Pelos brotados boca abajo bajo boca y mejillas.
  • Filosofía: Literatura de conocimiento.
  • Propina: Soborno en calderilla.
  • Cerebro: La más sobrevalorada de las vísceras.
  • Mendigo: Profesional de su miseria.
  • Turismo: Colonialismo blando.
  • Elecciones: Recurso de las democracias para que el ciudadano no intervenga en política.
  • Suicidio: Asesinato indirecto.
  • Negocio: Degeneración del ocio.
  • Sueño: Préstamo hecho a la muerte para conservar la vida.
  • Azafata: Camarera de altos vuelos.
  • Consumidor: Producto del sistema de poder para perpetuar la demanda de compra y la necesidad de consumir.
  • Humildad: Arte de existir lo menos posible.
  • Prudencia: Audacia de puntillas.
  • Fascismo: Versión nacionalista del socialismo.
  • Premios Goya: Plagio pobre de los Oscar de Hollywood con el que condenar el cine de Hollywood.
  • Tinta: Sangre enlutada de los escritores pesimistas.
  • Normalidad: Rodeo que da la naturaleza para hacer surgir un puñado de excepciones.
  • Rebelión: Recurso del sistema de poder para mantener viva la represión policial.
  • Luz: Sombra del cielo.
  • Nostalgia: Tristeza por lo desconocido.
  • Vergüenza: Ira hacia dentro.
  • Color: Rubor de la transparencia.
  • Tiempo: Latido del espíritu.
  • Economía: Arte de administrar el dinero y generar riqueza.
  • Enfermedad mental: Posibilidad psicológica de un nuevo estado de salud.
  • Excepción: Origen de la norma.
  • Persona normal: Individuo que censura en los demás lo que en él mismo encuentra tolerable.
  • Superstición: Creencia que se ha levantado con el pie izquierdo.
  • Pensamiento: Arte de combinar conocimientos.
  • Nubes: Puntos suspensivos entre la tierra y el cielo.
  • Estética: Ética ensimismada.
  • Fe: Depuración de la esperanza.
  • Error: Posibilidad de una verdad nueva.
  • Revelación: Revolución del espíritu.
  • Paro: Daño colateral de la economía globalizada.
  • Sexología: Carrera de armamento hacia el orgasmo.
  • Fe de erratas: Último refugio de la literatura nihilista.
  • Estética: Estilo de la ética.
  • Fe: Esperanza éxtasis.
  • Pánico: Miedo a lo desconocido.
  • Angustia: Miedo a lo conocido.
  • Victimismo: Agresividad de los pobres de espíritu.
  • Convicción: Peñasco frente al mar del sinsentido.
  • Discriminación positiva: Abyecta asignación de cargos y porcentajes de representación pública en proporción directa a la peculiaridad de los genitales.
  • Eslogan: Demagógica y pueril calderilla del ingenio.

La manzana de Newton sobre tejados de vidrio: paralelismo entre ciencia y arte

La investigación científica, como la práctica del arte, es un acto creativo, y no sólo consiste en atrapar una serie de hechos y extraer conclusiones. La ciencia empieza por hacerse una cierta idea del mundo, una hipótesis coherente y probable, y si la realidad corresponde con esa idea, establece una teoría. Un pintor o un escritor también imagina a través de su obra una perspectiva del mundo, pero la ciencia difiere del arte porque éste no necesita confrontar la imaginación con la realidad. Un cuadro de Friedrich o de Matisse no se corresponden con la realidad, sino que describen mundos irreales, pero hay en ellos tanta veracidad como en el teorema de PitágorasNietzsche escribió que el arte es más verdadero que la realidad.

Otra diferencia es que la ciencia siempre aparece vinculada a una idea de progreso, desde Arquímedes hasta Heisenberg, y el arte no. Las tragedias griegas nos resultan tan cercanas como los dramas de Calderón o de Beckett. En cierto modo, Sófocles, Miró, Vivaldi o Víctor Hugo son nuestros contemporáneos. Precisamente, Víctor Hugo dijo de Pascal que estaba superado como científico, pero no como escritor. Sus pensamientos nos siguen sorprendiendo. Lo que evoluciona es la técnica del arte, pero no el arte en sí. Sin embargo, difícilmente podríamos aceptar que un científico moderno tratara de explicar el mundo físico a partir de la teoría de los cuatro elementos, porque a lo largo del tiempo el universo y los fenómenos que lo conforman cambian, y nuestras categorías intelectuales para comprenderlo, también. (Tristán e Isolda, en su delirio wagneriano, llegan a decir, cantando al unísono: “Yo soy el mundo”).

También se dice que si no hubieran existido Tolstoi o Cervantes tampoco existirían Ana Karenina o Don Quijote, mientras que si Darwin no hubiera descubierto la teoría de la evolución, lo habría hecho otra persona. Pero este argumento no es del todo verdadero, y aquí es donde ciencia y arte coinciden más de lo que se cree, porque hay un cierto estilo común que corresponde a determinadas épocas y lugares. Si vemos los retratos de pintores italianos del siglo XVI encontraremos que tanto los rostros como los pliegues de los ropajes o el tratamiento de la perspectiva son muy parecidos. No todo es personal o subjetivo en la obra de arte, ni todo es objetivo en las investigaciones científicas. Newton fue quien descubrió la ley de la gravedad, y lo hizo él porque tenía un cierto estilo propio, un carácter singular. Si otro científico la hubiera desarrollado de hecho no sería igual, la habría establecido de otro modo.

Según la mecánica cuántica, los fenómenos físicos pueden modificarse desde el momento en que los convertimos en objeto de estudio. Percibir transforma. Cuando Dante, en “La Divina Comedia”, se refiere al amor como una potencia que hace girar los astros, Borges pensaba que estábamos ante algo más que una licencia poética, porque la voluntad humana participa, en alguna medida, de los fenómenos naturales. Nietzsche propuso “considerar la ciencia desde la óptica del arte, y el arte desde la óptica de la vida”. La teoría del caos se aproxima mucho a este punto de vista: la ciencia tocada con las alas de la poesía, la incertidumbre y el misterio.

Los cuentos y las fábulas ¿trenzan sus hilos argumentales con materiales equiparables a las teorías científicas? La ciencia, al igual que el arte, no se limita a copiar la naturaleza, sino que la reconstruye como hacen los niños con el mundo que los rodea.

Tierra firme de la fantasía